Las patologías más habituales, son las fisuras en el material, problemas en los estados fresco y endurecido y el asentamiento plástico y su contracción.

Si bien la llamada patología del hormigón incluye una serie de manifestaciones que tienden a afectar la capacidad de servicio de una estructura por diferentes mecanismos, así que nos vamos a  concentrar en aquellas manifestaciones más frecuentes como son las fisuras.

Las fisuras del hormigón se pueden producir durante diferentes etapas de la vida en servicio de la estructura. Ciertamente, el estado fresco del hormigón es muy corto, ya que dura unas pocas horas (2 a 6 horas dependiendo de la temperatura y del diseño de la mezcla) a lo que se puede sumar un par de horas más que es el período en el que el material está en un estado de transición. Resulta evidente, entonces, que este período es sumamente crítico ya que, además de una inestabilidad dimensional de la pasta debido a las reacciones de hidratación, exudación y posible secado por falta de protección, la pasta presenta una capacidad de deformación (llamada extensibilidad) muy diferente en pocos minutos.

Durante los primeros minutos el hormigón presenta una muy alta extensibilidad en el período que el material puede transportarse, colocarse, compactarse y terminarse, es decir que puede deformarse libremente (período de manipulación). Sin embargo, a medida que las reacciones de hidratación comienzan a desarrollarse, esta capacidad de deformación comienza a perderse rápidamente hasta llegar a un mínimo que coincide con el fraguado, luego el material aumenta paulatinamente su extensibilidad debido al desarrollo de resistencia a tracción que como se sabe es bastante pobre (del orden del 10% de la resistencia a compresión) evidenciando un comportamiento bastante frágil…

Podemos decir, que hay dos tipos de fisuras que causan diferentes efectos en el hormigón, producidas como consecuencia de ataques químicos, físicos, corrosión de armaduras…

1. Fisuración del hormigón en estado fresco 

Sabiendo que el hormigón en estado fresco es como una suspensión concentrada formada por la pasta cementicia compuesta por cemento pórtland y agua (también se incluyen en esta fase a los aditivos y las adiciones, si las hubiera) mezclada con la fase sólida constituida por los agregados.

Este material luego de colocado y compactado experimenta una segregación de sólidos con desplazamiento hacia la superficie superior de parte del agua de mezclado denominado exudación. Aquellos hormigones mejor diseñados, con una adecuada distribución granulométrica y relación a/c (agua / cemento en masa) suficientemente baja, tienden a retener mejor el agua de amasado y la exudación se minimiza. En cambio, cuando alguno o varios de estos factores que hacen a un buen hormigón no se cumplen, la exudación puede resultar considerable con la consecuente rápida reducción de volumen del hormigón.

Entre los defectos más frecuentes producidos en el estado fresco del hormigón se encuentran las fisuras de retracción plástica y las de asentamiento plastico.

Las primeras se producen en elementos del tipo plano o cáscara donde una dirección resulta poco significativa respecto de las otras dos e implica el hormigonado de grandes superficies no protegidas como puede ser el caso de las losas de estructura, de pavimento o de piso porque están sometidas a condiciones atmosféricas que favorecen una rápida evaporación del agua superficial. Las fisuras de asentamiento plástico tienden a ser más frecuentes en elementos de mayor espesor como vigas, tabiques y columnas aunque en casos extremos también se presentan en losas y otras estructuras laminares cuando la exudación del hormigón resulta excesiva.

Las fisuras de retracción plástica resultan en general relativamente cortas, poco profundas y erráticas (aunque a veces se muestran paralelas). Pueden aparecer en el estado fresco del hormigón durante los trabajos de terminación en días ventosos, con baja humedad y alta temperatura del aire.

2. Fisuración del hormigón en estado endurecido

El hormigón en estado endurecido resulta algo sensible a los cambios de humedad en su masa, aumentando su volumen cuando se humedece y contrayéndose cuando se encuentra seco.

Los hormigones muy jóvenes a medida que avanzan las reacciones de hidratación sufren en primer lugar una pérdida del agua libre presente en la pasta cementicia para luego, en función del mantenimiento en el tiempo de adecuadas condiciones de curado, comenzar el secado por pérdida del agua adsorbida que se encontraba en estrecho contacto con la superficie sólida de los poros y vacíos de la pasta de cemento endurecida. Este proceso produce una contracción del hormigón que, de no ser absorbida por el elemento estructural a través de armadura y/o dimensiones adecuadas, provoca las llamadas fisuras de contracción por secado. En el caso de las losas de piso o pavimento, en general se realiza un aserrado adecuado que permite que estas fisuras se produzcan en zonas preestablecidas a través de las juntas de contracción.

Esperamos que os haya gustado nuestro post de hoy, y si es así esperamos vuestros comentarios.