Lo que ahora empieza a llevarse en construcción sostenible y ecológica, la azotea verde, es ni más ni menos que una adaptación moderna de los Jardines Colgantes de Babilonia, una de las Siete Maravillas del Mundo.

La azotea verde, aparte de dar una imagen mucho más amable y con menos impacto urbano, es un aislamiento térmico natural que preserva el último piso de la vivienda del fuerte impacto de las diferencias de temperatura, y por supuesto, meteorológicas, que convierten en áticos y sobrados en los inevitables puntos débiles de los inmuebles. El techo verde funciona como una capa de aislamiento térmico más, y si encima viene incorporada con una lámina de agua (la cubierta inundada), el resultado es espectacular. Cierto que el mantenimiento y la construcción de una cubierta inundada es costoso y difícil, pero honestamente esa inversión inicial es recuperada en forma de ahorro energético.

Para construir un buen techo verde hay que prever un buen grosor para evitar problemas de asentamiento de la vegetación, sobre todo si es arbórea. También es conveniente independizar la zona de plantación del soporte de la misma, con el fin de que el mantenimiento sea más fácil y accesible. Especial cuidado debemos prestar a la impermeabilización.

la azotea verde es una variedad más histórica del vanguardista jardín-invernadero que ha empezado a proliferar en bastantes rascacielos de la última década. Suaviza el impacto térmico del paramento que más sufre con las inclemencias meteorológicas y retarda mucho los saltos térmicos entre exterior e interior.

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