En la actualidad, más que en cualquier otro periodo de la historia, los arquitectos han dado rienda suelta a la imaginación y experimentan con los nuevos y viejos materiales, con las formas y elementos arquitectónicos, con la luz y con muchos otros elementos que les han permitido crear espectaculares estructuras de volumetrías más lúdicas y expresivas.

No es de extrañarse, que la arquitectura contemporánea, esté probando con formas atrevidas y estructuras complejas, ya que el uso de las tecnologías digitales, aunado a los nuevos y resistentes materiales son herramientas que les permiten a los arquitectos construir lo que todavía hace treinta años era imposible: enormes volados, cubiertas ligerísimas, estructuras muy resistentes y de formas complejas, paneles que se curvan, entre otros muchas cosas que han hecho que la arquitectura sea cada vez más espectacular.

El resultado de la actividad experimental y los nuevos materiales y herramientas digitales, revela modelos arquitectónicos excepcionales, que ostentan cualidades formales que han permitido que la arquitectura hoy en día sea utilizada incluso, como una herramienta de marketing de las grandes empresas y como un importante imán turístico y mercantil; pues mientras más excéntrica es la arquitectura mucho más atractiva suele ser.

China, el gigante comercial más importante del presente siglo, ha entendido muy bien el impacto mediático de la arquitectura y los grandes proyectos urbanos, por lo cual está promoviendo una serie de proyectos tan espectaculares como excéntricos, que la han convertido en uno de los territorios en donde prácticamente no existen límites para la fantasía.

En el presente siglo, China se ha convertido en una de las incubadoras de ideas arquitectónicas más importante del mundo, pues es uno de los territorios donde los arquitectos tienen, además de mayores recursos económicos, la libertad para experimentar con todo tipo de soluciones. Muchas de las grandes personalidades de la arquitectura, han podido llevar a cabo en aquellas tierras sus fantasías más extravagantes.

Si bien, los empresarios y el propio gobierno chino han invertido en todo tipo de proyectos, dos de las tipologías arquitectónicas que más auge han tenido son: los complejos comerciales y de negocios, y los recintos culturales, los primeros, necesarios por razones de tipo económico y, los segundos, porque además de que en sí mismos son un importante imán turístico, exponen también, el mejor semblante de un país, el arte y la cultura.

La importante inversión que han hecho para el desarrollo de centros culturales, ha dado lugar a proyectos de extraordinaria calidad e innovación arquitectónica, como salas de conciertos, museos arqueológicos, museos para las bellas artes y museos para las manifestaciones artísticas más contemporáneas.

Por su innovadora arquitectura, es muy probable que en el futuro, China sea considerada uno de los lugares paradigmáticos de la arquitectura de comienzos del siglo XXI, como sucedió en su momento en la ciudades de Nueva York y Chicago, con sus enormes rascacielos.

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